Diseño Genético
Tendencias | Pablo Najurieta   

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El uso de genes para diseñar bacterias y microorganismos puede cambiar la manera en  que trabajen los diseñadores industriales en el futuro. Los BioBricks o BioLadrillos, son pedazos de código genético que cumplen funciones y permiten ensamblar estructuras complejas, incluso células, tal como lo hace un niño jugando con Legos.
Los BioLadrillos existen hoy y están ocurriendo grandes desarrollos en esta área de investigación. El "Registro de Partes Biológicas Estándar" es una página web que  funciona como una biblioteca común donde se encuentren diferentes estructuras básicas. El fin último es democratizar el uso de estos bloques y sacarlos del laboratorio acercándolos al campo de la ingeniería y del diseño.
El diseño genético promete cobrar importancia en el futuro, ya se han hecho bacterias que producen hemoglobina y que permiten deshidratarse, con lo que no es necesario su congelamiento. Estos avances permitirían obtener sangre con solo agregar agua destilada, algo especialmente útil en zonas de emergencia o con pocos recursos donde mantener sangre congelada es difícil.
El año pasado se presentó una bacteria que permite detectar arsénico en el agua, los métodos comunes cuestan miles de dólares mientras que en el examen con bacterias lo más caro son las botellas para transportarlas. Investigaciones similares buscan mejorar la producción de hidrógeno utilizando bacterias y algas, algo que permitiría suplantar los métodos actuales que dependen de electricidad con un costo muy alto.

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Otro gran ejemplo de diseño genético es una planta modificada para tomar un color rojizo al crecer cerca de explosivos, permitiendo así identificar fácilmente las minas de tierra que causan más de 8000 muertes por año en el mundo y limitan el uso de tierras aprovechables. Esta nueva especie fue desarrollada por el laboratorio Aresa de Dinamarca y actualmente se esta probando en Croacia y países de Africa aunque aún sin buenos resultados.
Como toda tecnología los beneficios pueden ser grandes pero las preocupaciones por sus consecuencias también lo son. ¿Qué pasa con las bacterias y plantas genéticamente modificadas cuando entran a la cadena alimentaria? ¿Puede evitarse que estos ladrillos genéticos caigan en manos incorrectas? Qué pasaría si las usan terroristas, gobiernos, o simplemente adolescentes, que de la misma forma que hacen virus informáticos, puedan hacer gripes, cóleras y ébolas a capricho.
Salvando estos grandes problemas éticos, las posibilidades para los diseñadores industriales son realmente infinitas, nuevos materiales y la posibilidad de desarrollar elementos vivos que interactúen con los objetos. Tal vez llegue el día en que diseñemos los colores o las vetas de la madera que usamos, o plantas que almacenen la luz del día y la liberen de noche para iluminar plazas y calles, bacterias que mantengan limpios nuestros autos, pasto que crezca hasta cierta altura evitando la necesidad de podarlo...